El email es obsoleto
Al adoptar tecnologías nuevas, muchas veces cargamos con antiguos paradigmas, por ejemplo la percepción del sistema postal es tan antigua y funcional que cuando nació el internet la idea obtuvo un análogo que pronto se convertiría en uno de los principales propulsores del uso de la red de redes: El correo electrónico. Sin embargo, la informática moderna nos permite ir más lejos y organizar mucho mejor la información y regresarle al correo sus antiguos usos: escribir cartas, comunicarse con el mundo menos inmediato que nuestros colegas. El correo es y será un excelente medio de comunicación sin embargo en la actualidad se encuentra sufriendo de una obsolescencia debido a su mal uso y en muchos casos abuso. Debemos buscar herramientas que lo sustituyan y, en mi opinión, crear nuevas reglas cívicas sobre su uso, ya que aunque no se puede regresar el olor a papel y a tinta, los sellos postales ni los carteros con sus bicicletas, si podemos regresarle la emoción de recibir un correo escrito expresamente para uno. Recordemos algunas funciones del sistema epistolar:
Egipto, 1329 a.c: Tutankamon era informado, a través de las cartas de Amaran, del clima político que le impedía consolidar su poder en el momento de su muerte, cuando el faraón apenas tenía 19 años de edad.
Tenochtitlán 1512: Un yciucatitlanti, mensajero militar, entra a la ciudad con un mensaje escrito proveniente de las costas de Veracruz que alertaba de la llegada de hombres barbados al territorio azteca.
Alemania 1833: Gauss inventa el primer sistema de comunicación que permite enviar mensajes escritos a través de impulsos electromagnéticos: El telégrafo.
México 2009: Apenas hace 12 horas revisé la bandeja de entrada en mi correo electrónico y ya he recibido desde entonces 10 correos electrónicos más. 1) La compañía de teléfonos tiene ofertas para sacarme más dinero a cómodas mensualidades, 2) me calificaron por la venta de un artículo en un sitio de subastas, 3) que no hay que consumir carne de puerco, 4) que el gobierno está mintiendo, 5) la golpeada económica se desploma por el pánico institucionalizado de una gripe mutante, 6) una amiga realizará una fiesta de cumpleaños el viernes por la noche, 7) un inspirado desconocido “soñó que la vida era bella”, 8 ) otro sitio de noticias nuevo en internet, 9) puedo comprar viagra por nueve dólares en internet y 10) una cadena oración que me advierte de las desgracias que me ocurrirán si no la reenvío a 20 personas. Decido atenerme a las consecuencias.
La necesidad de los hombres de comunicarse, de expresar ideas por medios escritos surge con los inicios de la escritura, fenómeno que ha ido cambiando y empujando hacia la evolución tecnológica, volviéndose mucho más accesible con el paso de los siglos, tanto que lejos de mejorar la comunicación ha hecho que la relevancia de los mensajes de correo electrónico haya quedado, en el mejor de los casos, totalmente diluida.
Las cosas han cambiado, pero nuestra necesidad interconectarnos sigue ahí, como en los inicios del sistema postal. Podemos entonces decir que el correo no es obsoleto, que sigue en uso e incluso ahora más que nunca, claro esto podría ser cierto dependiendo del significado que le demos a la palabra obsoleto. La última edición del Diccionario académico registra dos acepciones del adjetivo ‘obsoleto’: 1. Poco usado; 2. Anticuado, inadecuado a las circunstancias actuales. Al describir al correo electrónico como obsoleto, me refiero a que ha quedo rebasado y superado por otras herramientas que se adaptan más a las circunstancias y no a que es poco usado, ya que es de las herramientas más utilizadas en el internet desde sus inicios. El concepto de enviar mensajes de texto o documentos de todo tipo entre personas es análogo al sistema de correo postal que existe el cual tiene sus inicios en el antiguo Egipto. (wikipedia, Correo Postal)
Grandes avances tecnológicos han modificando radicalmente la manera en que funciona el correo, tal fue el caso del papel, la tinta, la imprenta, el ferrocarril y el telégrafo. En sus inicios, el internet ya presentaba importantes ventajas sobre los otros medios de comunicación escrita existentes. El hipertexto (WWW o HTML) permitía referenciar documentos con una liga a otro documento. El correo electrónico se podía recibir sin necesidad de tener a alguien esperando en la línea (como sería el caso de un fax) o hacerlo de manera casi instantánea, a diferencia del servicio postal. Muy pronto, la red de redes, se convertiría en un medio multimedia capaz de emitir voz, video, fotografía y un sinfín de nuevos formatos que darían lugar a lo que hoy es una red global con más de mil 500 millones de usuarios. (wikipedia, List of countries by number of Internet users).
Debido a su facilidad de uso y a su universalidad como medio de comunicación a través de internet, el correo electrónico muchas veces funciona como un medio único, o bien complementado con programas de mensajería instantánea, como forma de trabajar en equipo o entre personas. Esto tiene varias desventajas frente a otras alternativas, la primera es que estos medios por lo general son nativamente unidireccionales, por lo cual hay que reenviar a múltiples destinatarios la misma información, otra desventaja es justamente lo que lo hace tan popular ya que muchos correos terminan en una lista interminable de basura del cual hay que rescatarlo o programar filtros que lo hagan de manera automática. Todavía hay muchas desventajas más en cuanto a su capacidad para trabajo colaborativo, para dar instrucciones y organizar actividades.
Aunque definitivamente el correo electrónico llego para quedarse, actualmente este su utiliza de manera indiscriminada a falta de mejores alternativas de comunicación asincrónica. Para ser eficientes, tanto en el trabajo como en cualquier actividad que involucre a numerosas personas, es necesario aprovechar las ventajas de la nueva era de la información con algo más que un análogo al sistema postal egipcio. Debido a esto han surgido numerosas alternativas que permiten optimizar el trabajo colaborativo, que despierta una interacción promotora, que se desarrollarán habilidades de colaboración entre los usuarios, que se dará una interdependencia positiva y una responsabilidad individual y un proceso de grupo dentro del constructivismo sociocultural.
Las aplicaciones o plataformas de trabajo colaborativo más funcionales suelen ser aplicaciones cliente-servidor que funcionan como oficinas en la red, donde todo está organizado y ordenado de manera que todas las personas involucradas en un proyecto X o Y pueda encontrar todo lo relacionado con la actividad en la que esté involucrado. No sólo se trata de tener la información centralizada en un sitio web, sino de que está información pueda tener funcionalidades adicionales y que esté acomodada de acuerdo a su contenido. De esta manera las tareas que le tocan a cada persona de la “oficina” estarán relacionadas con metas de proyectos, tendrán sus fechas límite anotadas en un calendario y contarán con los archivos necesarios para completarlas. Los proyectos contarán con fases, discusiones, tareas, páginas donde podamos crear textos colaborativos que todos los colegas puedan modificarlos (wikis), dejar archivos al alcance de todos, mostrar calendarios, contactos involucrados, etc. Todo esto bajo políticas de seguridad fácilmente configurables que garantizan que cada quien tenga acceso únicamente a la información que resulta de importancia para su trabajo. Tomando en cuenta que la información estará al alcance de todos, tras un proceso de autentificación con nombre y contraseña similar al del correo electrónico, desde cualquier computadora con un navegador de internet a cualquier hora y en cualquier lugar se podrá trabajar con la información necesaria para el objetivo del proyecto, no cabe duda que estas aplicaciones o plataformas de trabajo colaborativo, son hoy por hoy, una alternativa eficiente para dejar el correo electrónico atrás como herramienta de trabajo.
El reto: la resistencia al cambio.
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